
TESTIMONIOS
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Nati Larraya
Voces que iluminan el camino
Llegué bastante perdida y con mucha ansiedad. Sentía que no podía parar mi mente y que todo me superaba. En las sesiones con Nati encontré un lugar seguro donde pude soltar sin sentirme juzgada. Desde las primeras veces empecé a dormir mejor y a sentir una calma que hacía mucho no tenía. Ahora confío más en mí y me siento capaz de sostener mi día a día con más serenidad 💜.
El retiro fue de las experiencias más bonitas que he vivido. No se trató solo de lo que hicimos, sino de cómo estaba cuidado todo: la comida, los tiempos de silencio, el ritual del fuego por la noche… Todo tenía un sentido. Me sentí en paz, acompañada y muy conectada a algo profundo.
El curso de Reiki Nivel I fue una sorpresa. No sabía bien a qué iba, solo sentía curiosidad, pero desde el primer día fue muy especial. Sentir la energía en mis manos, compartir con el grupo y sobre todo la forma en que Nati lo transmite me dieron mucha confianza. Ahora Reiki es parte de mi vida diaria y me ayuda a estar más presente ✨.
Lo que más me gusta de la Escuela es que todo es cercano y auténtico. Nati transmite desde un lugar muy humano y eso se nota. No sientes que estás en una clase, sino en un espacio cuidado donde puedes ser tú. Todo lo que he hecho aquí me ha ayudado a crecer y a confiar más en mí misma.
Las prácticas de Reiki compartido son como un regalo semanal. Llegas cansada y con mil cosas en la cabeza, y sales en paz, con el corazón más lleno. Lo que más me gusta es sentir cómo la energía fluye en círculo, dar y recibir en silencio. Me recuerda que no estoy sola y que siempre hay algo más grande sosteniéndome.
Reiki Karuna me abrió un espacio que no conocía. Sentí una ternura hacia mí misma que nunca antes había experimentado. Fue como abrazar mis heridas sin miedo 💕. Lloré mucho, pero salí con el corazón más ligero. Ahora puedo mirarme con más suavidad y con más compasión.
El curso de Mindfulness me enseñó a parar. Yo siempre iba corriendo y sin escucharme. Aprendí a respirar, a observar y a darme cuenta de cómo me sentía. Son cosas muy sencillas, pero han cambiado mucho mi forma de vivir. Cuando me agobio, ahora sé cómo volver a la calma.
El curso de Reiki Nivel II fue como dar un salto enorme. Los símbolos me ayudaron a profundizar mucho más y a confiar en lo que sentía. Ahora no solo me sirve para mí, también para acompañar a mi familia. Es un camino que se abre y que te da mucha fuerza y confianza.
Gestión Emocional me removió mucho. Me di cuenta de que llevaba años callando cosas y guardando dolor. Poder expresarlo, llorar y sentirme acompañado fue liberador. Salí con una sensación de ligereza y con herramientas prácticas para mi día a día. Ahora afronto las cosas con más calma y confianza.
Cada vez que voy a una sesión individual con Nati salgo renovado. Entro con el ruido de la semana en la cabeza y salgo en calma, con más energía y claridad. Es como si me quitara un peso de encima. Poco a poco estoy recuperando fuerza y confianza en mí mismo.
Los espacios de Reiki compartido son un chute de energía. No hace falta explicar nada ni contar lo que vives, simplemente estar, dar y recibir. Es increíble cómo cambia tu energía en solo una hora. Salgo con el corazón lleno y con la sensación de que no estoy solo en este camino.
Gracias a cada ser que nos ha permitido acompañarle en este camino. Cada palabra aquí compartida es semilla de luz que nos recuerda que el amor siempre florece cuando nos entregamos a vivir en verdad.
Si sientes compartir tu experiencia, estaremos felices de recibirla y seguir tejiendo este círculo de luz y presencia.
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